Misión: Preservar Tanchipa

La Sierra de Tanchipa

La urbanización, la cacería furtiva y la tala inmoderada amenazan la reserva de la biósfera de “El Abra-Tanchipa”, en la actualidad el 10 por ciento de la superficie de esta área ya se ha visto afectada por la mano del hombre, por ello la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) emprendió acciones permanentes para preservar este maravilloso lugar ubicado al oriente del municipio. 

 

Esta reserva tiene una extensión de 21 mil 500 hectáreas que abarcan desde el municipio de Tamuín, pasando muy cerca de la carretera Valles-Tampico hasta llegar al ejido El Sabino del Obispo, ya en las colindancias con el estado de Tamaulipas. 

Alejandro Durán Fernández, director de dicha área natural protegida manifestó que pese a las adversidades y peligros que enfrenta este ecosistema, se ha logrado conservar a la gran mayoría de las especies de flora y fauna que ahí habitan. 

Explicó que hace aproximadamente tres años se emprendió un censo para conocer el número de especies que integran el ecosistema; para ello se instalaron cámaras fotográficas que detectan el movimiento, o sea que se activan justo cuando un mamífero o ave se encuentra cerca. 

Indicó que a través de esos estudios se lograría determinar la influencia de ese ecosistema sobre toda la región. 

 Instalando cámaras. Primeras tomas.

Los primeros resultados.

Semanas después de la instalación de las cámaras se pudieron obtener fotografías diurnas y nocturnas de especies como jaguares, pumas, ocelotes, leoncillos, venados de cola blanca, temazates, loros de cabeza roja, loros de cabeza amarilla, patos reales, hocofaisanes, guacamayas, pájaros carpinteros, osos hormigueros, armadillos, zorrillos, coatis y tlacuaches, de las cuales varias se encuentran en peligro de extinción. 

“En total hasta el momento tenemos censadas 700 especies, muchas son incluso endémicas u oriundas de Tanchipa y son las que causan el equilibrio en el ecosistema, o sea que la influencia del lugar es mucha sobre el resto de la Huasteca”, expresó Alejandro Durán. 

Mencionó que tras la ubicación de la fauna se inició la vigilancia permanente en coordinación con las autoridades de ejidos como Las Palmas, perteneciente a Tamuín, así como en las localidades de Montecillos, Gustavo Garmendia, Los Sabinos, Laguna del Mante, El Sabino del Obispo y Tanculpaya, situados relativamente cerca de la reserva, y por donde continuamente ingresan los cazadores furtivos. 

“Precisamente la cacería es uno de los problemas más graves a los que nos enfrentamos, pues hay quienes ingresan tratando de atrapar venados solo por diversión, esas personas no entienden que El Abra-Tanchipa es un lugar que debe ser respetado, no agredido”, espetó.

  

El peligro. 

De las 700 especies que fueron censadas en esta serranía hay varias que se encuentran en peligro de extinción, otras son seriamente amenazadas por los cazadores.

Quizá el animal que más peligra es el venado de cola blanca, preferido por los cazadores que continuamente ingresan de manera clandestina a la reserva, a ciencia cierta se desconoce cuántos ejemplares habitan en las más de 21 mil hectáreas, pero sus avistamientos se han reducido en los últimos años. 

El jaguar, el puma, el ocelote y el tigrillo también son especies oriundas de Tanchipa que se encuentran en riesgo de desaparecer; los especialistas consideran que a lo largo de la sierra quedan alrededor de 90 ejemplares de estas tres especies, cuya reproducción cada vez es más complicada. 

El oso hormiguero es un mamífero cuya presencia se ve amenazada, cada vez es más difícil de encontrar y hasta la fecha se desconoce su periodo de gestación, así que no es posible saber si hay nuevas crías o si se está recuperando la especie. 

Los loros de cabeza amarilla, cabeza roja y la guacamaya verde se encuentran en el ranking de los animales más depredados por el hombre, en el caso de la reserva de El Abra-Tanchipa, la población de estas aves muestra una baja debido a las personas que se dedican a atraparlas y comercializarlas de manera clandestina.

  

La rareza de Tanchipa.

Entre las especies endémicas de la reserva de la biósfera se encuentra el pájaro carpintero, que anida en la parte alta de los árboles a unos 30 metros sobre el suelo, esto le ha valido para que los cazadores no lo puedan atrapar fácilmente. 

De acuerdo con la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas, este pájaro es considerado como un animal raro, por la forma en la que consigue su alimento, ya que utiliza su pico para abrir la corteza de los árboles y extraer hormigas o demás insectos que ahí se esconden. 

  

Un plan de conservación. 

Ante la presencia de cazadores y taladores, así como el crecimiento de la urbanización que poco a poco está llegando a las faldas de esta reserva de la biósfera, la Conanp también diseñó un programa de trabajo en el que se rigen los encargados del lugar. 

Este plan contempla inicialmente la protección de los suelos, plantas y animales, así como el manejo de los mismos; o sea que las personas que viven cerca a la serranía deben aprender a convivir con los animales salvajes evitando atacarlos.

La restauración es otro de los puntos que se deben cumplir como parte del proyecto de manejo de Tanchipa, para ello los estudiantes del Centro de Bachillerato Tecnológico Agropecuario (Cbta) de Tamuín instalaron un vivero en el que producen soyate en grandes cantidades; esta planta también se encuentra en peligro de extinción ya que es muy solicitada en los hogares como ornato, debido a su forma de bulbo y a que no requiere de mucha agua para su crecimiento. 

El cuarto punto es el conocimiento y la cultura; para ello continuamente se realizan pláticas en las que se informa sobre el cuidado y la recuperación del área, para que sus mismos habitantes apoyen a conservarla. 

“El plan está funcionando, hay muchos involucrados quienes están al pendiente de los animales y plantas, en cuanto ven que algún probable cazador ingresa al área de soporte o directamente a la sierra, se hace del conocimiento de instancias como Semarnat y Profepa para que actúen inmediatamente. 

  

Conforman brigadas de protección.

A decir de Alejandro Durán, la aplicación de este plan ha dejado muy buenos frutos, ya que en comunidades como Laguna del Mante se han creado brigadas que diariamente están al pendiente de cualquier situación que se pueda presentar, ya sea desde la tala, hasta la cacería o un incendio forestal que ponga en riesgo el ecosistema. 

“Para ello la Comisión Nacional Forestal les ha dotado de equipamiento como palas, picos, mochilas aspersoras, trajes especiales para el combate del fuego, mientras que las autoridades ejidales han instalado un equipo de radiocomunicación para mantener vigilados de manera permanente todos los accesos”, aseguró. 

Mientras tanto en otras localidades, los vecinos se han organizado para actuar en caso de que haya alguna amenaza.

Afortunadamente hasta el momento no  se ha documentado ningún incendio forestal en El Abra-Tanchipa, pero sí se han encontrado restos de tala.

  

La urbanización, un riesgo inminente.

De acuerdo con la Conanp, actualmente el 10 por ciento del total de la reserva ecológica se encuentra en riesgo y requiere de restauración inmediata, y es que otra de las fuertes amenazas que asolan a la sierra es el crecimiento de las comunidades y de las manchas urbanas.

Tan solo en Valles hay un área de soporte, un terreno de gran tamaño donde aún habitan venados y otros mamíferos; desafortunadamente el lugar, conocido como la Alhajita ya quedó rodeado por colonias y fraccionamientos.

La misma situación se presenta más al norte, donde hace algunas décadas se construyeron los fraccionamientos El Carmen I, II y III, lo que detonó la formación de nuevas colonias como la Palma Sola y el fraccionamiento XXI, situados relativamente cerca de las áreas boscosas. 

“Aún con todo esto El Abra-Tanchipa está prácticamente conservada en su totalidad, y se prevé que en los próximos años la repoblación de los felinos y otras especies continúe, y que la gente aprenda a convivir con ellos, que vean al lugar como un espacio único”, concluyó Durán Fernández.