El cambio climático palpable en la Huasteca.

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-Inundaciones, sequías y heladas son parte de sus efectos

Los efectos del calentamiento global cada vez son más notorios en la Huasteca, región que en los últimos años ha sido devastada por inundaciones, heladas, fuertes sequías, desgajamientos de cerros y demás fenómenos que han comenzado a cambiar la vida de los pobladores y han generado el desplazamiento de especies de fauna así como la desaparición de extensas superficies boscosas.

Las heladas que se registraron durante la pasada temporada invernal en prácticamente en toda la región desataron una serie de cuestionamientos entre los habitantes quienes conjeturaron que la onda gélida que aún persiste en todo el país es provocada por el cambio climático.

“Es difícil comprobar que la onda gélida que afectó a la región forme parte de los efectos del cambio climático, pero sí es muy notorio que cada vez son más los huracanes, las lluvias torrenciales y las sequías que se resienten en esta zona, y éstas sí se pueden atribuir al calentamiento global”, mencionó el especialista en medio ambiente e integrante de la asociación ecologista “Proyecto Verde”, Alejandro Aguilar Fernández.

Todo empezó con la tala.

Fue en la década de los sesentas cuando comenzó la tala inmoderada de la superficie boscosa que abarcaba prácticamente toda la región; en ese entonces la reciente instalación de la planta Fibracel, que se dedicaba al procesamiento de madera, detonó el derribo de más de un millón de hectáreas de bosques donde abundaban especies como el cedro rojo y la ceiba, que precisamente en estos momentos se encuentran en riesgo de desaparecer.

La deforestación generó que el suelo empezara a erosionarse, las temperaturas poco a poco fueron aumentando y las lluvias se ausentaron, además que la tierra que forma los cerros se reblandeció provocando desgajamientos y deslaves.

A partir de esas fechas la desertificación de la Huasteca comenzó, situación que se ha vuelto más crítica durante los últimos cuatro años,

“Ahora las lluvias son cada vez más escasas y se concentran solo durante el verano, generando inundaciones en colonias y comunidades completas”,  manifestó Alejandro Aguilar.

Dijo que además las inundaciones conllevan la erosión y la desnutrición de los suelos, que se vuelven infértiles y difícilmente se pueden recuperar.

Hoy en día los pocos bosques se concentran en los municipios de Tamasopo, Aquismón, El Naranjo, Ciudad Valles y Xilitla; en los demás municipios la mayoría de la superficie es para el uso agrícola o son potreros donde se cría ganado bovino.

Temperaturas en aumento.

De acuerdo con la Comisión Nacional del Agua y la Dirección de Protección Civil local, durante los meses de mayo y junio se registrarán superiores a los 50 grados centígrados, que son factor determinante para que haya incendios forestales y de pastizales principalmente en las áreas rurales, como los que el año pasado devastaron los alrededores de Valles.

“Obviamente esto contribuye a que la temperatura ambiente en Valles y la Huasteca siga en aumento constante, pero independientemente de ello, los efectos del calentamiento global son cada vez más notorios en esta región, donde las inundaciones son más severas, las sequías generan pérdidas graves en los sectores agrícola y ganadero además que el entorno presenta un daño grave”, expresó el delegado regional de la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales Franklin Fitz.

El funcionario aseguró que el cambio climático está influyendo negativamente en toda la Huasteca y que desafortunadamente los habitantes de esta región hacen poco para evitarlo.

Explicó que la erosión de los suelos ha causado deslaves en la serranía de municipios como Aquismón, Tanlajás, Tancanhuitz de Santos, Huehuetlán, entre otros, a su vez, el arrastre de la tierra causa la extinción de manantiales y mantos acuíferos.

Manifestó que por ello se emprendió un programa de recuperación de suelos en el que se contrata a los pobladores de las comunidades indígenas para que construyan zanjas en las faltas de la sierra y en la parte alta; con esto se logra captar el agua de la lluvia para realimentar los arroyos y ríos.

“Aun así es difícil porque el daño es grave no solo en la región, si no a nivel nacional y mundial, nosotros hemos visitado las comunidades y hablado con los campesinos para que nos ayuden a conservar los recursos naturales”, expresó.

Dijo que desafortunadamente en los poblados rurales se sigue aplicando el método tradicional “roza, tumba y quema”, con el que se preparan las tierras para sembrar maíz y frijol; pero esta práctica también ha dejado daños irreparables en el campo.

2007, el primer llamado.

Fue el 9 de julio del 2007 cuando las lluvias torrenciales ocasionaron que se desbordara el río Valles inundando a sectores como el fraccionamiento Praderas del Río, las colonias La Diana, Santa Lucía, América, Tetuán y el barrio Los Filtros de esta ciudad, para muchos éste fue el primer llamado de alerta que muy pocos atendieron.

Posteriormente la desaparición de mantos acuíferos en esta ciudad así como en la comunidad de Rancho Nuevo perteneciente a Tamasopo, causaron reacomodos en la tierra que fueron resentidos como temblores; los directivos de Protección Civil estatal realizaron diversos estudios determinando que es necesario la reubicación de los habitantes de dicho ejido situado a orillas de la carretera Valles-Rioverde.

En agosto del 2008 un fuerte estruendo alarmó a los habitantes de las comunidades de la parte alta de la sierra de Aquismón, de donde precisamente se desprendieron rocas de hasta cinco metros de diámetro.

Las piedras rodaron hasta una parte despoblada, pero el temor entre la población surgió ya que en cualquier momento podría presentarse otro desgajamiento que aplastara sus viviendas.

También en el tramo carretero Xolol-Tancanhuitz continuamente se registran deslaves que incluso han dejado parcialmente incomunicada a dicha demarcación, ahí afortunadamente solo se han presentado daños materiales y no han quedado personas lesionadas por los desprendimientos de lodo y rocas.

“Todo esto se puede atribuir al calentamiento de la tierra, nosotros ya lo estamos viviendo, lo experimentamos y nadie se da cuenta, es necesario crear conciencia principalmente entre los jóvenes para que cuiden el entorno y evitar que desaparezcan los pocos bosques que nos quedan y los mamíferos, aves e insectos que ahí habitan”, concluyó Franklin Fitz.

 

 

 

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