Cuando tu raíz te avergüenza

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-Jóvenes tének ya no quieren hablar su lengua materna y dejan a un lado su indumentaria tradicional para unirse a las tribus urbanas

Una tercera parte de la población que habita en la zona indígena de esta ciudad está haciendo a un lado sus costumbres ancestrales para urbanizarse, esto comienza a poner en riesgo de desaparición a la lengua tének que durante cientos de años predominó en estas tierras.

El quechquémetl, el petob y toda la indumentaria que habitualmente utilizaban los integrantes de esta etnia, ya fue sustituido por los jeans, los pantalones “cholos” y las minifaldas, y es que cada vez son más los jóvenes indígenas que se avergüenzan de sus raíces o que niegan su origen por temor a ser discriminados. 

Ponciano Hernández Hernández, quien es maestro de educación bilingüe y que fungiera como director de Asuntos Indígenas del Municipio, reveló que actualmente hay cerca de seis mil personas que habitan en localidades como La Lima, La Subida, El Chuchupe, Ojo de Agua y El Tamarindo, quienes han hecho a un lado su lengua materna para hablar solamente español.

“La mayoría son adolescentes y jóvenes que vienen continuamente a la zona urbana y conviven con la gente de aquí, se dan cuenta que se vive una forma de vida diferente y quieren hacerla suya”, mencionó Ponciano Hernández.

Explicó que de acuerdo a investigaciones realizadas por la Dirección de Asuntos Indígenas de Valles, se ha detectado que la constante convivencia entre la población mestiza, con los indígenas ha propiciado este fenómeno que ya representa un problema social y que incluso pone en riesgo a su etnia. 

Cholos, emos, skatos y punks

Hasta hace algunos años, los adolescentes tének mostraban un comportamiento pacífico, puesto que pasaban más tiempo en sus hogares, pero recientemente han surgido algunos grupos de vándalos que se reúnen a escandalizar, o a ingerir bebidas embriagantes en las calles de sus ejidos y poblados. 

A decir de Ponciano Hernández, esto se debe a que los jóvenes se han unido a las llamadas tribus urbanas que se han conformado en diversos sectores de la ciudad. 

“Ahora hay muchos que se volvieron cholos, emos y hasta hippies, todos han sido influenciados por los medios de comunicación y por quienes viven en algunas colonias en las que hay migración indígena, como La Pimienta y la Lázaro Cárdenas”, comentó. 

Manifestó que esto ha fomentado la pérdida de valores que hasta hace poco estaban muy arraigados entre los huastecos.

Crisis de identidad. 

De acuerdo con el psicólogo José Alejandro Valladares González, este problema se debe a una crisis de identidad que afecta a todos los adolescentes y jóvenes; indicó que en este caso hay una marcada influencia por las costumbres de quienes habitan en la ciudad y también de parte de los medios de comunicación que muestran patrones de conducta inapropiados. 

“Si se unen a una tribu urbana o siguen a alguna pandilla, lo hacen para sentirse identificados, ellos quizá sienten un vacío y buscan sentirse reconocidos por la sociedad y creo que una solución sería fomentar nuevamente los valores entre todos los jóvenes tének”, indicó. 

Mírame a los ojos, verás lo que soy.

Faustino Santiago Hernández, tiene 17 años, es originario del ejido La Pila y estudia el bachillerato en una institución de esta ciudad; diariamente tiene que trasladarse desde su ejido para llegar a la escuela donde convive con decenas de citadinos. 

A los pocos meses de haber ingresado a la preparatoria, Faustino comenzó a vestirse como un “cholo”, su corte de cabello es prácticamente a rape y usa pantalones holgados.

“Me gusta vestirme así, como los de la banda, en mi casa me han dicho que parezco pandillero, pero yo estoy cómodo”, expresó Faustino al ser cuestionado del por qué utiliza ese atuendo. 

Él aseguró ser un cholo, aunque no negó su origen indígena, “Sí, soy de La Pila y ya no hablo tének porque aquí no me entenderían y uno se acostumbra”; espetó el adolescente mientras en las bocinas de su teléfono celular sonaba la canción “Comprendes Méndez”, del grupo rapero Control Machete.

Respecto a este caso, el director de Asuntos Indígenas, Cupertino Hernández Flores agregó que aunque en las localidades de la zona indígena hay escuelas, secundarias y preparatorias bilingües, donde se fomenta el dialecto, no se ha podido controlar la migración de cientos de jóvenes hacia la zona urbana o a ciudades como Monterrey, Nuevo León, donde pierden o se olvidan de sus raíces, su cultura, su habla y hasta de su forma de vestir. 

*En la zona tének de esta ciudad habitan 18 mil personas

*Cerca de 6 mil (en su mayoría jóvenes) han dejado de hablar su dialecto.

*Hasta el momento hay una marcada intromisión de la corriente urbana denominada “chola”. 

*Esto ha propiciado un incremento notable en el vandalismo.

 

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